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Christa Pike, la reclusa estadounidense que sobrevivió a dos inyecciones letales el pasado 30 de septiembre en el estado de Tennessee, pidió este martes al tribunal no regresar al módulo de su prisión debido al «historial de agresiones» de otros presos.
A través de una moción presentada hoy por sus abogados, Pike aseguró que su módulo alberga a reclusos con un historial significativo de agresiones y problemas disciplinarios; además relató que durante los años que vivió ahí presenció múltiples agresiones de presos en régimen de máxima seguridad contra otros reclusos y guardias, «así como casos de varias personas que sufrían crisis psicológicas agudas y que constituían un peligro significativo»
La condenada sostuvo que, debido a su actual estado físico, no tendría capacidad para defenderse ni escapar en caso de sufrir una agresión.
«Temo resultar gravemente herida si me trasladan a ese módulo estando tan débil», expresó en el documento.
Pike también hizo referencia a las condiciones del Debra K. Johnson Rehabilitation Center, donde se encontraba recluida. Según sus abogados, el módulo presenta problemas de higiene y cuenta con una ducha infestada de cucarachas, lo que supondría un riesgo de infección y nuevas lesiones para la mujer.
Después de los dos intentos fallidos de ejecución, Pike fue trasladada a un hospital, donde permanece bajo aislamiento. En su solicitud, aseguró que esta situación le está provocando daños psicológicos y un nuevo trauma.
En una carta reciente, describió el dolor constante que padece desde que recibió las inyecciones. También relató que permaneció inconsciente durante varios días y desarrolló neumonía.
De acuerdo con la revista People, los abogados de Pike ya habían advertido en enero sobre los posibles riesgos que su estado de salud implicaba para la ejecución.
En una demanda presentada el 8 de enero, señalaron que la reclusa padecía trombocitosis, un trastorno relacionado con un aumento de plaquetas en la sangre. Sus representantes argumentaron que esta condición, asociada en su caso con un raro cáncer sanguíneo, podía incrementar el sufrimiento durante el procedimiento de inyección letal.
Pike fue condenada a muerte en 1996 por el asesinato de su compañera de estudios Colleen Slemmer, ocurrido un año antes.
Su ejecución habría sido la primera de una mujer en Tennessee en más de 200 años. Según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte, el estado ha ejecutado a 17 personas desde el restablecimiento de la pena capital en Estados Unidos, en 1977. Actualmente, 42 personas permanecen en el corredor de la muerte de Tennessee.