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El telescopio espacial Swift de la NASA, que durante casi 22 años observó algunos de los fenómenos más violentos del universo, terminó su misión este miércoles al reingresar sin control a la atmósfera terrestre sobre el norte de la isla de Sumatra, en Indonesia.
La Fuerza Espacial de Estados Unidos confirmó que el observatorio se desintegró durante el descenso, registrado a las 7:39 horas del este estadounidense, equivalentes a las 12:39 GMT. El incidente no dejó daños reportados.
Con un peso aproximado de mil 450 kilogramos, Swift fue diseñado para estudiar las explosiones más energéticas del cosmos, entre ellas los estallidos de rayos gamma, considerados algunos de los eventos más intensos del universo.
Un final previsto por la NASA
La agencia espacial había calculado que la mayor parte de la estructura se consumiría por las altas temperaturas generadas al atravesar la atmósfera. Sin embargo, advirtió que algunos componentes podrían resistir el descenso y alcanzar la superficie terrestre.
El reingreso ocurrió de manera descontrolada, aunque dentro de las previsiones sobre el comportamiento del observatorio al concluir su vida orbital.
Tras casi dos décadas de observaciones científicas, Swift cierra una etapa dedicada a estudiar fenómenos cósmicos extremos y aportar información sobre las explosiones que ocurren mucho más allá de nuestro planeta.
EFE