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El presidente Donald Trump se prepara para un nuevo enfrentamiento político con los demócratas tras la derrota republicana en las elecciones de medio mandato. En lugar de moderar su estrategia, el mandatario decidió reforzar su equipo con el nombramiento de Stephen Miller como nuevo jefe de gabinete de la Casa Blanca, una figura identificada con las políticas migratorias más restrictivas de su Gobierno.
La designación ocurre después de que los demócratas consiguieran una de sus mayores victorias legislativas en más de medio siglo, resultado que también provocó la salida de Susie Wiles, quien ocupaba el cargo desde el inicio del segundo mandato de Trump.
Miller, una apuesta por la confrontación
Hasta ahora subjefe de gabinete, Miller ha sido uno de los principales arquitectos de las redadas migratorias y las deportaciones impulsadas por la administración republicana.
Su nombramiento generó críticas inmediatas. El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, consideró que Trump no aprendió de la derrota electoral, mientras que Hakeem Jeffries, quien previsiblemente encabezará la Cámara de Representantes, calificó al asesor de extremista.
Amenaza con bloquear la agenda demócrata
Desde los comicios, Trump ha advertido que utilizará su poder de veto para frenar las iniciativas legislativas de la oposición. Los demócratas, por su parte, preparan investigaciones sobre la administración republicana y contemplan impulsar un proceso de destitución contra el secretario de Defensa, Pete Hegseth.
Hegseth ha recibido el respaldo público del mandatario, quien defendió su gestión pese a las críticas relacionadas con la guerra de Irán.
El cambio en la Casa Blanca anticipa un periodo de mayor confrontación política, especialmente cuando la nueva mayoría demócrata asuma sus funciones en el Congreso en enero.
EFE