Islamabad, 29 abr (EFE).- El viceministro para Asuntos Jurídicos y Justicia de Pakistán, Aqeel Malik, dijo en una entrevista con EFE que su país está “explorando todas las opciones legales” en términos de respuesta a la suspensión unilateral del Tratado de Aguas del Indo, un pacto vital para la población paquistaní, que podría ser un “acto de guerra”.
“Estamos explorando todas las opciones legales en términos de respuesta a este acto de guerra y a la grave violación del Tratado de Aguas del Indo”, dijo Malik.
Aunque de momento, aclaró, no se ha tomado una decisión firme al respecto. “La aprobación final recae en el Gabinete. El Gabinete debe aprobar esto, pero, por supuesto, ya hemos completado nuestro trabajo en cuanto a destacar y preseleccionar todos los foros legales que están disponible para nosotros, así como el curso legal que podríamos seguir al respecto”, explicó.
El Tratado de Aguas del Indo, el marco legal que rige el uso compartido de las aguas vitales del sistema del río Indo, fue negociado entre Nueva Delhi e Islamabad en 1960 y fue suspendido el pasado 23 de abril por la India como represalia al ataque terrorista acontecido el pasado martes en la Cachemira india, en el que murieron 26 turistas y del que la India culpa a militantes supuestamente respaldados por Pakistán.
“La situación sigue evolucionando, y por supuesto, la aprobación (del Gabinete paquistaní) se realizará más pronto que tarde. Hasta ahora solo hemos visto el acto de suspensión unilateral”, aseguró el viceministro sugiriendo que una implementación efectiva sería de máxima gravedad.
Malik consideró que la India no ha “implementado realmente” la suspensión unilateral del tratado. “Obviamente, la India carece de la capacidad para retener el agua durante un período prolongado debido a la limitada capacidad de almacenamiento de agua que posee actualmente.
“Pakistán tiene un caso sólido ante todos los foros legales competentes y apropiados, porque, ya sea un tratado bilateral o multilateral, si se permite que cualquier país suspenda o retenga unilateralmente cualquier tratado, no sólo este, o lo viole, entonces el mundo no podría funcionar”, dijo Malik.
El viceministro consideró que “si se permite que la India o cualquier otro país continúe con esta clase de prácticas, entonces el orden mundial será diferente. Todos funcionamos en base al derecho internacional consuetudinario, las normas internacionales, los tratados bilaterales, los tratados multilaterales, y así es como regulamos nuestro trabajo en un mundo internacional”.
Según el ministro, Pakistán explorará todas las opciones posibles en relación al curso legal sobre el Tratado de Aguas del Indo, lo que podría incluir al propio Banco Mundial, garante y firmante del tratado en 1960, así como a la Corte Permanente de Arbitraje.
“También incluye a la Corte Internacional de Justicia, que estamos explorando cómo podría ser abordada en virtud de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, así como otros foros legales como el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y las propias Naciones Unidas.
La medida, parte del paquete punitivo de la India a Pakistán posterior al ataque en la pradera cachemir de Pahalgam, ha generado indignación en Islamabad, que rechaza vehementemente la suspensión unilateral, alegando el carácter internacional vinculante del tratado y la ausencia de disposiciones que lo permitan.
La amenaza de que India controle el flujo de agua ha exacerbado las tensiones. Si bien el tratado se diseñó para fomentar la paz y la buena voluntad, ahora se encuentra en el centro de una crisis profunda.
En medio del cambio climático y las tensas relaciones entre ambos países el nacionalismo del agua ha cobrado impulso. Algunas organizaciones radicales en Pakistán han acusado a la India en el pasado de intentar provocar una sequía en Pakistán reduciendo el caudal de los ríos que lo rodean.