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Este martes una jueza permitió que avance la primera cacería de osos negros en Florida en una década, programada del 6 al 28 de diciembre, pese a la demanda del grupo animalista Bear Warriors United, que buscaba frenar la muerte de más de 170 ejemplares.
Aunque pidió más evidencia, la jueza Angela Dempsey rechazó bloquear temporalmente la temporada de caza impulsada por el Gobierno estatal, que argumenta una población de alrededor de 4 mil osos y la necesidad de un control regulado. La Comisión de Conservación de Vida Silvestre y Pesca (FWC) planea otorgar 172 permisos, uno por cazador.
El Safari Club International celebró el fallo, asegurando que respalda una gestión “responsable” basada en ciencia, además de los “derechos de los cazadores”.
En contraste, organizaciones defensoras de animales cuestionaron las cifras oficiales. Bear Defenders señaló que cada año mueren unos 300 osos en accidentes viales, pero atribuyó ese número al crecimiento urbano, no a una supuesta sobrepoblación. Aseguran que la cacería aumentará la mortalidad total sin atender el problema real.
Florida permitió la caza del oso negro entre 1930 y 1994, con un regreso polémico en 2015: en solo dos días se mataron 304 osos, lo que obligó a suspender la temporada anticipadamente.