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El devastador incendio que el miércoles arrasó siete edificios del complejo residencial Wang Fuk Court, en el distrito de Tai Po, ha dejado 55 muertos, 68 heridos hospitalizados —16 en estado crítico y 25 graves— y al menos 279 desaparecidos, según la actualización ofrecida este jueves por los servicios de emergencia.
El fuego, considerado ya el peor desastre urbano en Hong Kong en tres décadas, se propagó con una rapidez inusual debido al uso de andamios de bambú con mallas de seguridad, lonas impermeables y poliestireno expandido, materiales presentes en las obras de renovación iniciadas en 2024. Las autoridades confirmaron que estos componentes aceleraron la expansión del incendio.
Tras casi 10 horas de operaciones, el Departamento de Bomberos logró controlar la mayoría de los focos, aunque continúan las labores de enfriamiento y búsqueda, con 1.250 efectivos, drones y equipos especializados trabajando entre el riesgo de colapso del andamiaje.
La policía detuvo a dos directores y un consultor de ingeniería de la empresa contratista por presunto homicidio imprudente. El jefe del Ejecutivo, John Lee, calificó la tragedia de “catástrofe masiva” y ordenó inspecciones urgentes en todas las urbanizaciones en obras, mientras empresas locales y fundaciones anunciaron millonarias donaciones para apoyar a las víctimas.
EFE