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Un satélite de la NASA logró registrar por primera vez una vista aérea detallada de un tsunami masivo en el Océano Pacífico, ofreciendo a los científicos una nueva manera de entender cómo se desplazan estas olas a gran escala.
El hallazgo fue presentado en un nuevo estudio publicado en The Seismic Record, donde investigadores analizaron los datos capturados por el satélite de Topografía Oceánica y de Aguas Superficiales (SWOT). El dispositivo registró el tsunami generado por un terremoto de magnitud 8.8 ocurrido el 29 de julio de 2025 frente a la península de Kamchatka, en Rusia, uno de los más potentes registrados en el mundo desde 1900.
Hasta ahora, el monitoreo de tsunamis dependía casi por completo de las boyas DART, que detectan las olas en puntos muy específicos del océano. Sin embargo, el satélite SWOT permitió mapear una franja de hasta 120 kilómetros de ancho en la superficie del mar, revelando un patrón complejo de olas superpuestas en lugar de un frente único.
En agosto, la NASA ya había adelantado que estos datos satelitales serían clave para mejorar los modelos de pronóstico de tsunamis, utilizados por agencias como la NOAA. Josh Willis, oceanógrafo del JPL, destacó que estas observaciones permitieron confirmar que el pronóstico realizado por la NOAA fue “exactamente acertado”.
Ángel Ruiz-Ángulo, autor principal del estudio, comparó al satélite con “un nuevo par de gafas” para los científicos.
“Con las boyas solo podíamos ver el tsunami en puntos aislados del océano. Y otros satélites apenas lograban observar una línea muy delgada del fenómeno. Con SWOT, por primera vez capturamos una visión amplia y de alta resolución”, explicó.
Los datos también sugieren que los grandes tsunamis pueden dispersarse y dividirse en múltiples grupos de olas con mayor frecuencia de lo que se pensaba, lo que podría cambiar la forma en que se entiende la llegada de energía a las costas. Además, al combinar imágenes satelitales con datos de boyas, el equipo concluyó que la ruptura del terremoto fue más larga de lo estimado e incluso podría haber reactivado parte de la falla responsable del tsunami devastador registrado en 1952.
Los expertos señalan que satélites como SWOT podrían, en el futuro, afinar los pronósticos de tsunamis y permitir identificar con mayor precisión qué zonas costeras están en mayor riesgo tras un gran sismo.