Foto: Sitio web Gobierno de México
Los buñuelos son uno de los postres más representativos de la temporada decembrina en México y una expresión viva de su tradición culinaria. Presente en ferias, posadas y cenas de Navidad y Año Nuevo, esta fritura sencilla se ha convertido en un símbolo de celebración y convivencia.
Su origen se remonta a más de dos mil años atrás en regiones como Turquía, Marruecos y Egipto, donde se preparaban bolitas de masa frita bañadas en miel. La receta viajó a España y dio lugar a los buñuelos de viento, que posteriormente llegaron a México durante la época colonial. En el país, la preparación se adaptó hasta adquirir su forma característica: una masa delgada, similar a una tortilla frita.
Los conventos del virreinato fueron clave en su difusión. Incluso Sor Juana Inés de la Cruz incluyó recetas de buñuelos —a los que llamaba “puñuelos”— en su recetario. Hoy, cada región del país les imprime un sello propio, confirmando que los buñuelos son historia, identidad y sabor mexicano.
EFE