Foto: Gobierno de Tlaquepaque vía Facebook
Los nacimientos navideños, también conocidos como pesebres o belenes, forman parte esencial de las tradiciones decembrinas en México. Aunque están profundamente ligados al catolicismo, su valor trasciende lo religioso y permite apreciar la creatividad, la técnica artesanal y el simbolismo que implica su elaboración.
El origen del nacimiento se atribuye a San Francisco de Asís, quien hace casi 800 años realizó en Italia la primera representación del nacimiento de Jesús con personas y animales reales. Con el paso del tiempo, esta práctica se extendió por Europa y, hacia el siglo XV, evolucionó al uso de figuras en miniatura que los fieles comenzaron a colocar en sus hogares.
En México, los nacimientos llegaron durante la Conquista como una herramienta de evangelización, al igual que las pastorelas y las posadas. A lo largo de cinco siglos, su forma y composición se han transformado notablemente. Hoy, cada región imprime su identidad mediante materiales locales y elementos culturales propios, creando nacimientos únicos que reflejan la diversidad y riqueza del país.
EFE