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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha prometido incentivos y compensaciones a las petroleras que decidan invertir en Venezuela, con el objetivo de revitalizar el sector energético del país sudamericano en un plazo de 18 meses. Sin embargo, expertos advierten que la industria mantiene fuertes reservas ante la falta de claridad sobre los apoyos, la incertidumbre política y el deterioro de la infraestructura venezolana.
Tras la captura de Nicolás Maduro, Trump sugirió que su Gobierno reembolsaría a las empresas que participen en la reactivación petrolera. En esa línea, el secretario de Energía, Chris Wright, confirmó la existencia de un “diálogo activo” con compañías del sector sobre posibles mecanismos de compensación, aunque reconoció que se requerirán decenas de miles de millones de dólares y un tiempo considerable para lograr resultados.
Venezuela posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, pero su producción ha caído drásticamente por falta de inversión, con miles de pozos inactivos que requieren rehabilitación. Analistas señalan que incluso con un alivio selectivo de sanciones, elevar la producción demandará fuertes desembolsos en infraestructura.
El mayor obstáculo, coinciden especialistas, es la incertidumbre sobre las reglas del juego político y económico, así como el antecedente de expropiaciones y litigios internacionales, factores que mantienen a las grandes petroleras cautelosas pese a las promesas de Washington.
EFE