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Estados Unidos oficializó su salida de la Organización Mundial de la Salud este jueves, según lo confirmado por el Departamento de Salud.
La decisión basada en una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump en 2025, genera preocupación por sus implicaciones en la cooperación sanitaria internacional y por las cuotas millonarias que Washington adeuda al organismo.
El día de su regreso al poder en 2025, Trump firmó la orden ejecutiva con la que su gobierno notificó formalmente su retiro de la agencia especializada de Naciones Unidas.
No es la primera vez que el mandatario intenta romper con la OMS. Durante su primer mandato (2017-2021), Trump ya había iniciado el proceso para abandonar la organización, acusándola de una mala gestión de la pandemia de Covid-19.
En la orden ejecutiva, Trump también criticó el papel de la OMS en “otras crisis sanitarias mundiales”, su supuesta incapacidad para reformarse y su “falta de independencia frente a la influencia política indebida” de otros Estados miembros, en una referencia directa al peso de China dentro del organismo.
El argumento central del Gobierno estadounidense es que países con poblaciones mayores, como China, no pagan cuotas equivalentes a las de Estados Unidos.
Un funcionario del Departamento de Salud y Servicios Humanos recordó que Washington ha llegado a financiar hasta el 25% del presupuesto total de la OMS, pese a que el organismo nunca ha tenido un director general estadounidense.
“Les pagábamos, confiábamos en ellos y nos fallaron. Y no asumieron ninguna responsabilidad por su fracaso”, declaró el funcionario.
Ante las dudas sobre el impacto global de la decisión, especialmente frente a futuras pandemias, otro funcionario aseguró que Estados Unidos continuará trabajando con países y ministerios de salud como lo ha hecho durante décadas, “desarrollando relaciones que respeten la soberanía de todas las naciones”.
Cuando la OMS fue fundada en 1948, Estados Unidos se integró mediante una resolución conjunta del Congreso que, a diferencia del resto de los países, le reserva el derecho a retirarse del organismo. Un funcionario estadounidense sostuvo que esa resolución no establece ninguna obligación de pago previo para que la salida sea efectiva.
La administración Trump ha reiterado que no tiene intención de pagar las cuotas correspondientes al periodo 2024-2025, que se estiman entre 260 y 280 millones de dólares.