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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió el fin de semana que impondría aranceles del 100% a las importaciones canadienses si Canadá llega a concretar un acuerdo comercial con China, lo que añade un nuevo capítulo a la creciente tensión comercial en América del Norte.
En respuesta, el primer ministro canadiense, Mark Carney, señaló que próximamente comenzarán las negociaciones o la revisión del T-MEC con Estados Unidos y México.
“El presidente es un negociador experimentado. Creo que algunos de estos comentarios y posturas deben verse en ese contexto más amplio”, declaró Carney al ser cuestionado por la prensa sobre las amenazas de Trump.
Ante la guerra comercial impulsada desde Washington, el gobierno canadiense ha apostado por diversificar sus relaciones económicas, especialmente mediante la búsqueda de nuevos mercados en Asia y Europa.
En ese contexto, durante una visita oficial a Pekín el pasado 16 de enero, Carney anunció un deshielo en las relaciones entre Canadá y China, al revelar que ambos países alcanzaron una “nueva asociación estratégica” y un acuerdo comercial preliminar.
Este lunes, el gobierno chino aseguró que dicho acuerdo con Canadá “no apunta contra terceros”, en un intento por bajar la tensión diplomática y comercial que ha generado la advertencia del presidente estadounidense.
Las declaraciones de Trump podrían reavivar las tensiones comerciales en la región y complicar el futuro del T-MEC en un momento de alta incertidumbre económica global.