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Un conteo de la Sociedad Xerces reveló que la población occidental de la mariposa monarca se mantiene en “mínimos históricos” pese al ligero repunte en 2025; se pide al Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE.UU. registrar a estas mariposas como especie amenazada.
Según un comunicado difundido este jueves por el National Wildlife Federation, el conteo realizado en los meses de noviembre y diciembre de 2025, registró 12 mil 260 mariposas en 249 puntos de California, una cifra mayor que la de 2024 -con 9.119- pero aún el tercer registro más bajo de la población de esta especie desde 1997.
La mariposa monarca se divide en dos grandes poblaciones: la oriental, que pasa el invierno en las montañas del centro de México, y la occidental, que se concentra principalmente en la costa de California.
Rebeca Quiñonez-Piñón, científica de la NWF, advirtió que estas cifras significativamente bajas, indican una tendencia hacia el declive continuo de la especie y que es necesario que el Servicio de Pesca y Vida Silvestre no postergue más la protección de la mariposa monarca como una especie amenazada para salvarla.
También hizo un llamado a reducir el uso de pesticidas, mitigar el cambio climático y conservar el hábitat de la especie, subrayando que solo los esfuerzos colectivos a gran escala podrán evitar su colapso. De igual manera, la bióloga conservacionista de la Sociedad Xerces, Emma Pelton, enfatizó que la población de mariposas registra mínimos históricos por segundo año consecutivo.
“Todos pueden desempeñar un rol en la protección y restauración de su hábitat, reducir nuestra excesiva dependencia de los pesticidas y defender las políticas que ayuden a la vida silvestre” , pidió la bióloga.
El conteo más bajo del que se tiene registro ocurrió en 2020, cuando apenas se documentaron mil 901 mariposas.
En diciembre de 2024, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre propuso incluir a la mariposa monarca en la lista de especies amenazadas, una medida que aún no se ha hecho efectiva. De aprobarse, permitiría coordinar recursos, investigaciones y regulaciones con científicos, agencias gubernamentales, tribus nativas americanas, organizaciones ambientalistas y propietarios privados.
El cambio climático, la pérdida y fragmentación del hábitat, así como el uso excesivo de pesticidas, son señalados como las principales causas del acelerado declive de esta emblemática especie.