Imagen vía web Diócesis de Azcapotzalco
La Cuaresma este año comenzará antes de lo normal, con la llegada del Miércoles de Ceniza este 18 de febrero, dará comienzo a los 40 días de preparación espiritual hacia la Pascua, una de las tradiciones católicas más importantes.
En paralelo, se prevé que el Papa León XIV presidirá una procesión penitencial desde la Iglesia de San Anselmo hasta la Basílica de Santa Sabina, en el Aventino de Roma, donde celebrará la Misa con la bendición e imposición de cenizas.
El Miércoles de Ceniza marca el primer día del tiempo penitencial, en el Misal Romano se establece que en esta Misa se bendicen e imponen cenizas elaboradas con ramos bendecidos del año anterior, formando una pasta que se utiliza para hacer la señal de la cruz en la frente de los fieles.
Pero ¿por qué se impone ceniza? De acuerdo con el Antiguo Testamento, la ceniza simboliza el luto y arrepentimiento; en la Iglesia primitiva se usaba como signo de penitencia pública y desde el siglo XI se estableció formalmente el rito el Miércoles de Ceniza.
También es un recordatorio de lo fugaz y mortalidad de la vida, siendo impuesta junto a la frase del Génesis 3:19 “polvo eres y en polvo te convertirás”, subrayando la humildad y el arrepentimiento. El Papa Benedicto XVI explicó que este gesto representa una inmersión más consciente en el misterio pascual de Cristo, invitando a dejar atrás el “hombre viejo” y renacer en la gracia.
El Miércoles de Ceniza, al igual que el Viernes Santo y todos los viernes de Cuaresma, es día de ayuno y abstinencia:
- Ayuno: obligatorio entre los 18 y 60 años (una comida fuerte al día).
- Abstinencia de carne: desde los 14 años.
En algunos países, la abstinencia de los viernes puede sustituirse por otra penitencia u obra espiritual, como el rezo del Rosario, según las normas de cada conferencia episcopal.
Así, el Miércoles de Ceniza no solo inaugura la Cuaresma, sino que invita a los fieles a un camino de conversión, reflexión y renovación espiritual rumbo a la Pascua.