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La escalada del conflicto en Medio Oriente tras la ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos contra Irán ha provocado un severo colapso en el tráfico aéreo internacional, dejando a miles de pasajeros atrapados en aeropuertos del Golfo y obligando a cancelar o desviar cientos de vuelos.
Uno de los puntos más afectados ha sido el aeropuerto de Dubái, considerado la terminal con mayor tráfico internacional del mundo. El domingo suspendió el 100 % de sus operaciones y solo comenzó a reanudar vuelos de manera gradual al día siguiente. Esta terminal suele registrar cerca de mil vuelos diarios, por lo que el impacto en la movilidad aérea fue inmediato.
Las principales aerolíneas de la región, entre ellas Emirates, Etihad y Qatar Airways, redujeron entre el 30 % y el 41 % de sus operaciones, mientras que aeropuertos clave como Tel Aviv, Doha, Baréin y Abu Dabi continúan registrando numerosas cancelaciones.
Solo el martes, Dubái canceló más de 800 operaciones entre salidas y llegadas. Mientras tanto, Israel decidió mantener cerrado el aeropuerto Ben Gurión, en Tel Aviv, y reabrirlo con operaciones muy limitadas.
El tráfico aéreo también ha tenido que modificar sus rutas, con aviones desviándose hacia el sur para evitar el Golfo. Expertos señalan que se trata de la mayor interrupción del transporte aéreo desde el inicio de la pandemia de coronavirus.
Ante la crisis, varios países han iniciado vuelos humanitarios para evacuar a sus ciudadanos, mientras los precios de los boletos disponibles se han disparado hasta multiplicarse por diez.
Recuperado de BBC News Mundo