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El corazón del tequila no radica solamente en el municipio de esta bebida popular mexicana, pues el municipio de Arandas, Jalisco, también es conocido por sus extensos paisajes de agave azul, antiguas haciendas coloniales que le ha permitido convertirse en una de las rutas más interesantes para conocer la historia y la tradición de este elixir añejo.
Ubicado en los Altos de Jalisco y a poco más de 100 km de la Perla Tapatía, el camino hacia Arandas está lleno de interminables campos de agave azul, planta de la cual se obtiene el tequila desde tiempos prehispánicos. Sin embargo, las técnicas de destilación actuales llegaron durante la época colonial con la influencia árabe y española.
Entre los campos de agave sobresalen pequeñas destilerías artesanales en los que se puede conocer paso a paso el proceso tradicional para elaborar tequila.
A pocos minutos de las destilerías en las que después de conocer el proceso de la elaboración del tequila y su degustación, aparece Arandas, localidad que en tiempos antiguos fue frontera entre los pueblos purépecha y chichimeca.
Un paseo por la historia de Arandas
En el siglo XVI comenzaron a asentarse los colonizadores españoles, y en 1762 el poblado fue fundado oficialmente como Santa María de Guadalupe de los Arandas.
Uno de los atractivos más atrayentes de turistas y locales es el Parque Hidalgo, donde destacan su fuente central, el monumento a Miguel Hidalgo y una enorme campana que nunca pudo colocarse en la torre de la iglesia por su peso. Frente al parque se levanta el majestuoso Templo del Señor San José Obrero, una impresionante construcción neogótica iniciada en 1879.
Sus torres, vitrales y bóvedas ojivales convierten a este templo en uno de los edificios más llamativos del municipio.
A unos pasos se encuentra la Plaza de Armas de Arandas, con su tradicional quiosco y amplios portales. Muy cerca se ubica la Parroquia de Santa María de Guadalupe, construida en 1780 con una elegante portada barroca.
La historia de este destino tequilero se extiende también a sus alrededores, donde sobreviven antiguas haciendas que evocan el pasado agrícola y colonial de la región.
Entre ellas destaca la Hacienda de Guadalupe, conocida por su acueducto, su capilla y su antigua casona. Otra joya histórica es la Hacienda de Santa María del Nopal, fundada en el siglo XVI. Sus amplios patios, jardines con árboles centenarios y arquitectura colonial la convierten en una de las haciendas mejor conservadas de Jalisco.
Entre agaves, historia y tradiciones, Arandas se confirma como uno de los destinos más representativos para descubrir el legado del tequila en México.