Imagen vía web INAH
Este martes el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informó que se realizó un importante hallazgo arqueológico en medio de las obras del Tren de Pasajeros Ciudad de México–Querétaro, cerca de la Zona Arqueológica de Tula.
La institución señaló que se trata de un altar ceremonial, un momoztli, que permitirá comprender mejor la traza urbana de Tula, antigua capital de los toltecas.
El descubrimiento fue realizado como parte de los trabajos de salvamento arqueológico encabezados por la Secretaría de Cultura federal, cerca del área conocida como Tula Chico, dentro de la zona de monumentos arqueológicos.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, subrayó la relevancia del hallazgo al señalar que este tipo de descubrimientos fortalece la preservación del patrimonio histórico de México y amplía el conocimiento sobre las grandes civilizaciones mesoamericanas.
Lo que se conoce del momoztli
De acuerdo con los especialistas, el altar corresponde probablemente a la fase Tollan (900-1150 d.C.), uno de los periodos de mayor esplendor de la cultura tolteca. La estructura mide aproximadamente un metro por lado y presenta un sistema constructivo de tres cuerpos, elaborado con piedra careada, cantera, lajas y remates de basalto.
El coordinador del proyecto, Víctor Francisco Heredia Guillén, explicó que el momoztli fue localizado inicialmente en un pozo de sondeo, donde se identificó una superficie compactada que llevó al descubrimiento de sus esquinas y estructura completa.
Uno de los aspectos más impactantes del hallazgo es la presencia de ofrendas humanas. En tres de los lados del altar se encontraron restos óseos, incluidos cuatro cráneos y huesos largos, posiblemente fémures. Los expertos no descartan que en el cuarto lado existan más evidencias similares.
Los restos serán analizados en laboratorios especializados para determinar características como edad, sexo y posibles evidencias de decapitación, una práctica que, según los investigadores, se realizaba con instrumentos de obsidiana o pedernal durante el periodo Posclásico.
El contexto del hallazgo también sugiere que el altar se encontraba en el centro de un patio rodeado por estructuras que pudieron haber sido residencias de élite o palacios, lo que refuerza la hipótesis de una organización social jerárquica en la antigua Tula.
Este descubrimiento se suma a otros materiales encontrados en la zona, como objetos cerámicos, líticos y malacológicos, así como herramientas de uso cotidiano, que ayudarán a reconstruir aspectos de la vida en esta importante ciudad prehispánica.