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La primavera llegó antes de lo esperado a , donde la explosión de los cerezos ha transformado la ciudad en un espectáculo natural que atrae a miles de visitantes en el año del 250 aniversario de la independencia estadounidense.
Paseos en barca, sesiones fotográficas y excursiones escolares se multiplican en zonas como la explanada nacional y la cuenca del Tidal Basin, donde el rosa y el blanco dominan el paisaje por unos días.
Una tradición centenaria
Este emblemático evento se remonta a 1912, cuando Japón regaló miles de cerezos a Estados Unidos como símbolo de amistad. Más de un siglo después, la tradición sigue viva e incluso se ha reforzado con nuevas donaciones de árboles para mantener el espectáculo.
Este año, el pico de floración se adelantó varios días debido a un cambio brusco de temperaturas, sorprendiendo a turistas que no sabían si alcanzarían a ver el fenómeno.
El regreso de un ícono
Uno de los símbolos más queridos era “Stumpy”, un pequeño árbol que se volvió viral en redes sociales. Aunque fue retirado en 2024, sus clones han comenzado a florecer, abriendo la puerta a su posible regreso.
Mientras tanto, familias y turistas disfrutan del evento, conscientes de su carácter efímero: basta una lluvia o viento fuerte para que los pétalos caigan y el espectáculo desaparezca hasta el próximo año.
EFE