Foto: EFE
La guerra en Irán cumple este sábado un mes en medio de un escenario más complejo de lo previsto por Donald Trump, quien inicialmente prometió una operación rápida y limitada. Sin embargo, el conflicto ha escalado tanto en el ámbito militar como económico, generando incertidumbre global.
El conflicto comenzó el 28 de febrero con ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos iraníes. Washington justificó la ofensiva como una acción preventiva ante el avance del programa nuclear de Teherán. En los primeros días, la Casa Blanca aseguró que no habría una invasión terrestre prolongada, pero con el paso de las semanas esa postura se ha ido matizando.
La respuesta de Irán, con misiles y drones dirigidos a posiciones vinculadas a EE.UU., ha mantenido la tensión elevada. Además, el saldo de bajas, que incluye al menos 13 militares estadounidenses, ha incrementado la presión interna sobre la administración.}
Uno de los mayores desafíos ha sido el bloqueo parcial del estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio mundial de petróleo. Esta situación ha provocado un aumento significativo en los precios del crudo, afectando tanto a los mercados internacionales como a los consumidores estadounidenses.
El conflicto también ha evidenciado divisiones con aliados de la OTAN, que han rechazado participar en operaciones para asegurar la zona. Mientras tanto, el Pentágono ha movilizado más tropas y contempla mayores recursos para sostener la ofensiva.
A medida que se acercan las elecciones de medio mandato, Trump enfrenta un escenario en el que el desarrollo de la guerra podría influir directamente en su legado político.
EFE