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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encendió alertas en el ámbito diplomático tras sugerir que Cuba podría ser el próximo objetivo dentro de su política exterior, en línea con su postura previa hacia Venezuela.
Durante una intervención reciente en Florida, Trump afirmó que su base política, el movimiento MAGA, no busca moderación sino resultados enfocados en seguridad, victoria y respaldo a aliados estratégicos como Israel y países del Golfo.
El momento más polémico llegó cuando el mandatario lanzó una frase que rápidamente generó repercusión internacional:
“Cuba es el siguiente”. Tras ello, intentó matizar el comentario con un tono irónico, pidiendo a los medios ignorarlo.
Sin embargo, analistas consideran que el mensaje no fue casual y que forma parte de una estrategia política dirigida especialmente al electorado latino en Florida, particularmente comunidades cubanas y venezolanas. En semanas recientes, Trump ha endurecido su discurso hacia La Habana, señalando incluso que el régimen cubano atraviesa una crisis profunda y podría enfrentar cambios inminentes.
Además, reportes indican que Washington ha evaluado distintos escenarios, desde negociaciones hasta medidas más agresivas, en medio de tensiones crecientes en la región; aunque no ha detallado acciones concretas, el propio Trump ha dejado abierta la posibilidad de utilizar la fuerza si lo considera necesario, reforzando la incertidumbre sobre el futuro de las relaciones entre ambos países.
Las declaraciones también se dan en un contexto electoral clave en Estados Unidos, donde el voto latino, especialmente en estados como Florida, podría ser determinante en los próximos comicios.