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El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, anunció que su gobierno organizará una reunión con líderes internacionales para evaluar acciones diplomáticas que permitan restablecer la navegación en el estrecho de Ormuz, bloqueado en medio de la guerra con Irán.
Desde la residencia oficial de 10 Downing Street, Starmer explicó que el encuentro será encabezado por la ministra de Exteriores, Yvette Cooper, y tendrá como objetivo garantizar la seguridad marítima y reactivar el transporte de bienes esenciales.
El líder laborista advirtió que el conflicto en Oriente Medio tendrá consecuencias directas en el futuro económico del Reino Unido, aunque aseguró que el país está preparado para enfrentar la crisis.
Starmer reiteró que su gobierno no participará militarmente en la guerra contra Irán y defendió que la mejor forma de mitigar el impacto económico, especialmente en el costo de vida, es impulsar una desescalada del conflicto.
“El estrecho de Ormuz es una ruta vital para el suministro de energía”, subrayó el primer ministro, al destacar la importancia de su reapertura para la estabilidad global.
En este contexto, también participan en las gestiones la ministra de Economía, Rachel Reeves, y el titular de Defensa, John Healey, quien ya sostuvo reuniones con aliados en Oriente Medio.
El gobierno británico ha logrado reunir a 35 países para reforzar la seguridad marítima en el golfo Pérsico, en un esfuerzo coordinado para proteger las rutas comerciales. Starmer adelantó que, tras la reunión diplomática, se convocará a planificadores militares para analizar posibles acciones que garanticen la seguridad del estrecho una vez finalicen los combates.
No obstante, reconoció que la tarea será compleja y reiteró que la libertad de navegación en la región es un asunto de “interés nacional británico”.
La postura del Reino Unido contrasta con la del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha criticado abiertamente a Starmer por no involucrar a su país en la ofensiva militar contra Irán.
A pesar de la presión, Londres mantiene su apuesta por la vía diplomática en un conflicto que sigue elevando la tensión global y afectando el flujo energético internacional.