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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la primera dama, Melania Trump, encabezaron este lunes la tradicional celebración del Lunes de Pascua en la Casa Blanca, en un evento que reunió a cientos de niños y familias.
La jornada, enmarcada también en el 250 aniversario de la fundación del país, estuvo marcada por el contraste entre el ambiente festivo y la tensión internacional derivada de la guerra en Irán. Durante su discurso, Trump destacó el reciente rescate de dos pilotos estadounidenses en territorio iraní, a quienes calificó como “increíblemente valientes”.
Sin embargo, el mandatario pronto centró su atención en la tradición del evento: la carrera de huevos de Pascua, una actividad que data de 1878 y que cada año llena los jardines presidenciales de juegos, risas y colores. Los niños participaron empujando huevos con cucharas, además de disfrutar talleres y actividades recreativas.
La celebración contó con la presencia de figuras clave de la administración, incluidos funcionarios de seguridad y miembros de la familia presidencial.
A pesar del ambiente festivo, Trump abordó en varias ocasiones el conflicto en Irán y adelantó que ofrecerá más detalles sobre el ultimátum relacionado con el estrecho de Ormuz, en medio de la creciente incertidumbre internacional.
EFE