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Israel intensificó su ofensiva contra Líbano con una serie de bombardeos masivos pocas horas después del alto el fuego en Irán, abriendo un nuevo frente clave en el conflicto regional. La escalada responde a factores militares, políticos y estratégicos que explican por qué el país mantiene ataques fuera de la tregua.
Alcance limitado de la tregua
El acuerdo de cese al fuego impulsado por Donald Trump se centra exclusivamente en Irán, dejando fuera a actores como Hizbulá, aliado de Teherán en territorio libanés.
El Gobierno de Benjamín Netanyahu ha dejado claro que su ofensiva en Líbano es independiente, argumentando que Hizbulá continúa siendo una amenaza directa. Israel lanzó ataques contra más de cien objetivos en minutos, en lo que representa su mayor operación en semanas en ese país.
Presión estratégica y división interna
Otro objetivo de los bombardeos es debilitar la influencia de Hizbulá y presionar el equilibrio interno libanés. Ataques en zonas mixtas y no chiíes buscan, según analistas locales, generar tensiones entre comunidades religiosas y aislar políticamente al grupo armado.
Sin embargo, líderes como Teymour Jumblatt han llamado a la unidad nacional frente a lo que consideran una agresión generalizada contra la población.
Control territorial y ofensiva prolongada
En paralelo, Israel avanza con una estrategia territorial en el sur del Líbano, con el objetivo de controlar áreas cercanas al río Litani. La destrucción de infraestructura clave, como puentes, apunta a aislar la región y consolidar presencia militar.
Este enfoque sugiere que, más allá del conflicto con Irán, Israel busca redefinir el equilibrio de poder en su frontera norte, manteniendo la presión sobre Hizbulá como parte central de su estrategia regional.
EFE