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La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, defendió la apertura al uso de nuevas tecnologías para la extracción de gas no convencional, incluyendo variantes de la fracturación hidráulica, como parte de su estrategia para fortalecer la soberanía energética del país.
Cambio de postura energética
Durante su conferencia matutina, la mandataria reconoció que históricamente se había pronunciado en contra del fracking tradicional, pero aseguró que las nuevas técnicas presentan un menor impacto ambiental. “Hay que estar abiertos a estas tecnologías para fortalecer la soberanía nacional”, afirmó.
Sheinbaum subrayó que estas alternativas difieren del método convencional, ampliamente criticado por sus efectos negativos en el medio ambiente, y destacó avances tecnológicos que reducen el uso de químicos contaminantes.
Soberanía y transición energética
El Gobierno busca disminuir la dependencia del gas importado, especialmente de Estados Unidos, mediante el aprovechamiento de recursos propios. En ese sentido, la presidenta señaló que países como Canadá han desarrollado técnicas más limpias que podrían adaptarse en México.
Además, resaltó que algunas empresas mexicanas ya emplean sustancias biodegradables en estos procesos, lo que contribuiría a mitigar riesgos ambientales.
Críticas y debate ambiental
Pese a los argumentos oficiales, organizaciones ecologistas han cuestionado esta decisión, advirtiendo posibles impactos en ecosistemas y recursos hídricos.
Aun así, el Gobierno sostiene que existe evidencia de un menor impacto ambiental, lo que abre la puerta a implementar estos métodos en el contexto actual de transición energética global.
EFE