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El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos (CPC) informó que existe un 80% de probabilidad de que el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) continúe entre abril y junio, en una fase de transición de La Niña hacia El Niño.
De acuerdo con el reporte, hay un 61% de probabilidad de que El Niño se desarrolle entre mayo y junio, y que sus efectos se extiendan al menos hasta finales de 2026. Este fenómeno se caracteriza por el calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico tropical, lo que altera patrones climáticos a nivel global.
“El Niño es probable debido al aumento de las anomalías en la temperatura subsuperficial y a los cambios recientes en los vientos del oeste en el Pacífico”, explicó el CPC.
El desarrollo de El Niño suele provocar cambios significativos en el clima, incluyendo lluvias intensas en algunas regiones y sequías en otras, lo que puede afectar directamente la producción agrícola.
Según el meteorólogo Donald Keeney, de Vaisala Weather, un evento fuerte podría generar condiciones más frescas y húmedas en el Medio Oeste de Estados Unidos durante el verano boreal, lo que favorecería cultivos como el maíz y la soja.
Además, se prevé un aumento de lluvias en países clave de Sudamérica como Brasil y Argentina, lo que también beneficiaría la próxima temporada agrícola.
Sin embargo, no todos los efectos serían positivos. Greg Oddo, estratega de Sucafina, advirtió que hacia el primer trimestre de 2027 podrían presentarse condiciones desfavorables para cultivos tropicales como el café y el cacao, especialmente en regiones sensibles a variaciones climáticas.
Cuando el ENOS se encuentra en fase neutral, las temperaturas oceánicas se mantienen cercanas al promedio, lo que suele traducirse en mayor estabilidad climática. No obstante, la posible llegada de El Niño anticipa un periodo de mayor incertidumbre, con impactos que podrían sentirse tanto en la agricultura como en los mercados globales.