Foto: EFE
Alrededor de 170 incendios forestales mantienen en alerta a los estados de Georgia y Florida, donde las llamas han destruido cerca de 50 viviendas, provocado evacuaciones masivas y amenazan amplias zonas fronterizas entre ambas entidades.
El gobernador de Georgia, Brian Kemp, declaró el estado de emergencia en 91 condados ante la rápida expansión del fuego, alimentado por la sequía prolongada, la baja humedad y los fuertes vientos. Las áreas más afectadas son Brantley y Clinch, donde casi un millar de hogares están en riesgo.
En Brantley, uno de los incendios ya supera los 17,8 kilómetros cuadrados, mientras autoridades locales ordenaron evacuaciones y suspendieron clases. En total, Georgia reporta cerca de 40 incendios activos, incluidos dos grandes focos que han arrasado unos 140 kilómetros cuadrados.
En Florida, equipos de emergencia combaten más de 130 incendios, principalmente en el norte del estado. La situación ha obligado al cierre de carreteras y movilizado a brigadas de distintas agencias.
El humo se ha extendido a ciudades como Atlanta, Savannah y Jacksonville.
Las autoridades prohibieron quemas controladas y la FEMA anunció apoyo adicional para atender la emergencia.
EFE