Imagen vía Facebook Jimmy Kimmel/ EFE
La administración de Donald Trump elevó la tensión con los medios al abrir un nuevo frente contra la cadena ABC, en medio de la polémica por el conductor Jimmy Kimmel.
La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) ordenó a la cadena, propiedad de The Walt Disney Company, presentar en un plazo de 30 días las solicitudes de renovación de licencia para todas sus estaciones de televisión. La orden afecta a Disney, propietaria de ABC, y a sus subsidiarias.
Por su parte, el mandatario estadounidense declaró que Kimmel debería ser despedido por su más reciente monólogo en el que afirmó con humor que la primera dama Melania irradiaba “el aura de una futura viuda”, a lo que el comediante sostuvo que su broma es sobre la diferencia de edad.
Sin embargo, Trump calificó la declaración como un “despreciable llamado a la violencia” y exigió el despido inmediato del presentador; la primera dama también se sumó a las críticas, pidiendo a ABC que tome una postura frente a lo ocurrido.
Desde la Casa Blanca, el director de comunicaciones Steven Cheung intensificó el tono al lanzar ataques directos contra el comediante en redes sociales, acusándolo de insistir en un comentario inapropiado en lugar de ofrecer disculpas.
Kimmel, por su parte, restó importancia a la controversia y defendió su postura en su programa y llamó al presidente a abrir un diálogo sobre la retórica de odio en el debate público.
El episodio revive tensiones previas entre la administración Trump y los medios de comunicación, en un contexto donde figuras de los llamados “late night shows” han sido frecuentes críticos del mandatario.
Cabe recordar que ABC ya había retirado temporalmente a Kimmel del aire en el pasado tras otra polémica, aunque lo restituyó días después en medio de acusaciones de censura. La disputa actual añade un nuevo capítulo al enfrentamiento entre la Casa Blanca y la industria mediática, con implicaciones tanto políticas como regulatorias.