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Expertos de Estados Unidos advierten sobre la posible aparición de un “Superniño” en 2026, un fenómeno climático que podría alterar significativamente los patrones meteorológicos a nivel global. La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica estima un 62 % de probabilidad de desarrollo de El Niño entre junio y agosto, y un 25 % de que evolucione a una versión más intensa hacia finales de año.
Impactos: lluvias, sequías y calor
El fenómeno, provocado por el calentamiento anómalo del Pacífico ecuatorial, generaría efectos contrastantes. Se prevén lluvias intensas e inundaciones en la costa oeste de Estados Unidos, mientras que el este podría experimentar temperaturas más altas. A nivel global, se esperan sequías en regiones como Australia y el sudeste asiático, así como precipitaciones extremas en distintas zonas de América.
Además, los inviernos en el norte de Estados Unidos podrían ser más secos y menos fríos, agravando condiciones de sequía ya presentes en el país.
Efecto en huracanes y antecedentes
Un aspecto relevante es su impacto en la actividad ciclónica: El Niño tiende a reducir la formación de huracanes en el Atlántico, pero la incrementa en el Pacífico, afectando especialmente a México y Centroamérica.
El último “Superniño” ocurrió en 2015, aunque sus efectos previstos no se materializaron completamente. Especialistas señalan que otros factores climáticos pueden modificar su intensidad, por lo que su evolución seguirá bajo observación.
EFE