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Este viernes un tribunal federal de Miami condenó a cuatro personas por conspiración para matar o secuestrar al presidente haitiano, Jovenel Möise, cuyo asesinato en julio de 2021 en Puerto Príncipe provocó la inestabilidad política del país caribeño que continúa cinco años después.
Tras casi nueve semanas de juicio, el jurado encontró culpables al venezolano Antonio Intriago, al colombiano Arcángel Pretel Ortiz, al estadounidense Walter Veintemilla y al haitiano-estadounidense James Solages.
Los cuatro fueron condenados por conspiración para matar o secuestrar a un jefe de Estado extranjero, además de proporcionar apoyo material a la operación y participar en una acción armada contra una nación amiga de Estados Unidos. Todos enfrentan posibles sentencias de cadena perpetua.
De acuerdo con la investigación, el grupo comenzó a organizar el complot a inicios de 2021 con el objetivo de derrocar a Moïse e instalar en el poder al haitiano-estadounidense Christian Sanon, quien supuestamente sería respaldado por contratos de seguridad y apoyo político.
Los fiscales señalaron que Intriago y Pretel Ortiz, vinculados a una empresa de seguridad privada en Miami, esperaban beneficiarse económicamente con un futuro gobierno aliado en Haití. Veintemilla habría fungido como financiador, mientras que Solages operó como enlace local en territorio haitiano.
Para concretar el plan, los acusados reclutaron a exmilitares colombianos, además de aliados en Estados Unidos y Haití, incluyendo presuntos líderes criminales.
La madrugada del 7 de julio de 2021, un comando armado irrumpió en la residencia presidencial en Puerto Príncipe y asesinó a tiros a Jovenel Moïse, de 53 años. Su esposa, Martine Moïse, resultó gravemente herida durante el ataque.
El magnicidio desencadenó un agravamiento de la violencia y el vacío político en Haití, donde actualmente las pandillas dominan gran parte de la capital y zonas estratégicas del país. Desde entonces el país caribeño no ha celebrado elecciones y continúa bajo un gobierno interino encabezado por Alix Didier Fils-Aimé, con respaldo de Estados Unidos.
Otros ocho implicados en el caso ya se habían declarado culpables previamente, mientras que decenas de exsoldados colombianos permanecen encarcelados en Haití en procesos separados relacionados con el asesinato.