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La visita del secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, a México este jueves se produce en uno de los momentos más tensos de la relación bilateral en materia de seguridad y narcotráfico.
El viaje marca la primera visita oficial de un alto funcionario estadounidense al país en 2026 y ocurre en medio de una creciente presión de Washington hacia el Gobierno mexicano por el combate a los cárteles de la droga. La expectativa se centra en una posible reunión con la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha insistido en que la cooperación con Estados Unidos debe respetar plenamente la soberanía nacional.
Además de Mullin, el próximo lunes llegará a México Sarah Carter, conocida como la “zar antidrogas”, como parte de los acuerdos derivados de la reciente llamada entre Sheinbaum y el presidente Donald Trump.
Las tensiones aumentaron tras las acusaciones del Departamento de Justicia estadounidense contra diez funcionarios de Sinaloa, incluido el gobernador Rubén Rocha Moya, señalados por presuntos vínculos con el narcotráfico.
El caso se agravó después de que dos exfuncionarios sinaloenses se entregaran a autoridades estadounidenses, mientras persisten cuestionamientos sobre un supuesto involucramiento de la CIA en operaciones contra el Cártel de Sinaloa, versión que tanto México como la agencia han rechazado.
EFE