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La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, anunció este viernes la creación de una zona de protesta protegida por la policía estatal frente al centro de detención de inmigrantes Delaney Hall, tras varios días de enfrentamientos entre manifestantes y agentes federales de inmigración.
Durante una conferencia de prensa, la demócrata explicó que la medida busca garantizar manifestaciones pacíficas y evitar una escalada del conflicto.
“No daré al ICE el pretexto para ampliar sus operaciones en nuestro estado”, declaró Sherrill al informar que la policía estatal resguardará el área destinada a las protestas.
La decisión se produjo después de que nueve manifestantes fueran arrestados la noche del jueves durante enfrentamientos con agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en las inmediaciones del centro.
Desde hace una semana, legisladores, activistas y familiares de detenidos han mantenido una vigilia permanente para exigir información sobre las condiciones dentro del recinto, donde se encuentran recluidos alrededor de 300 inmigrantes.
Diversos reportes indican que algunos detenidos iniciaron una huelga de hambre para denunciar presuntas condiciones inhumanas dentro de las instalaciones; según versiones publicadas por medios locales, en algunos de los enfrentamientos recientes los agentes federales utilizaron porras para dispersar a los manifestantes.
Sherrill aseguró que continúa presionando para que autoridades sanitarias estatales puedan realizar una inspección integral en Delaney Hall.
“Estoy tomando todas las acciones disponibles para que el Departamento de Salud local entre a las instalaciones y haga una inspección completa”, afirmó.
La gobernadora sostuvo además que ICE ha rechazado la mayoría de las solicitudes de acceso al centro, incluida una presentada por ella misma, además reiteró su intención de impulsar el cierre de las instalaciones y pidió a todas las partes involucradas actuar con moderación.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) negó las denuncias sobre las condiciones del centro y acusó a políticos de jurisdicciones consideradas “santuario” de fomentar disturbios. Aseguró que los detenidos reciben alimentación, atención médica y acceso al debido proceso legal.
Asimismo, el DHS informó que el jueves se produjo una pelea entre detenidos dentro del centro y que los agentes utilizaron únicamente la fuerza mínima necesaria para controlar la situación.
El presidente del Caucus Hispano del Congreso, Adriano Espaillat, expresó preocupación por reportes que señalan el presunto uso de gas lacrimógeno dentro de Delaney Hall, así como lesiones entre los detenidos y deficiencias en la atención médica.
Espaillat pidió una investigación inmediata para esclarecer los hechos.
Delaney Hall, ubicado en Newark, es considerado el mayor centro de detención migratoria de la Costa Este de Estados Unidos, con capacidad para más de 1,000 personas. El complejo es operado por GEO Group bajo un contrato de 15 años valorado en aproximadamente 1,000 millones de dólares.