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Este lunes el Pentágono anunció que su oficina de prensa será considerada un espacio clasificado, con acceso prohibido para los periodistas
A través de un comunicado, Joel Valdez, portavoz interino de la agencia, señaló que la “Oficina de Prensa del Pentágono fue rediseñada como una Instalación de Información Compartimentada Sensible” porque el personal maneja material clasificado de forma rutinaria dando como resultado, ya no se permitirá a los periodistas entrar en el espacio.
El Pentágono comenzó a aplicar nuevas restricciones a los periodistas poco después de que el presidente Donald Trump regresara al cargo el año pasado; tradicionalmente los periodistas podían deambular por ciertos pasillos del enorme edificio y entablar contacto con fuentes militares
Ocho organizaciones de medios se vieron obligadas a desalojar sus espacios de oficina dedicados en el Pentágono, que afirmó que era necesario crear espacio para otros medios, predominantemente conservadores y exigió a los periodistas que permanecieron firmar una nueva política de medios restrictiva para poder mantener el acceso al edificio.
Medios estadounidenses como el Times y Fox News, y agencias internacionales de noticias como AFP y Reuters, se negaron a hacerlo, lo que provocó la retirada de sus credenciales del Pentágono.
Las restricciones también han provocado enfrentamientos en los tribunales. Tras una demanda presentada por The New York Times, un juez federal concluyó en marzo que algunos aspectos de la política de medios aplicada por el Pentágono violaban disposiciones de la Constitución estadounidense relacionadas con la libertad de prensa.
Pese a ello, el Departamento de Defensa respondió endureciendo aún más las normas.
Entre las nuevas medidas figura el cierre del llamado “Pasillo de Corresponsales”, una zona tradicionalmente utilizada por los periodistas dentro del edificio, así como la obligación de que cualquier reportero que ingrese al Pentágono sea acompañado en todo momento por personal autorizado.
La decisión ha generado preocupación entre organizaciones defensoras de la libertad de prensa, que consideran que las nuevas reglas dificultan la cobertura independiente de las actividades militares y reducen la transparencia gubernamental.