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El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, anunció este lunes su dimisión como líder del Partido Laborista y jefe de Gobierno, después de perder el apoyo de una parte importante de su grupo parlamentario, poniendo fin a una etapa marcada por el desgaste político y la creciente impopularidad de su Ejecutivo.
Starmer aseguró que trabajará para garantizar una transición ordenada del poder tras una gestión que comenzó con una contundente victoria electoral en julio de 2024, cuando puso fin a 14 años de gobiernos conservadores. Sin embargo, en menos de dos años, el respaldo ciudadano al laborismo se erosionó debido a decisiones polémicas en materia fiscal y social, así como a críticas por su postura en asuntos internacionales.
Abogado de formación y exdirector de la Fiscalía de Inglaterra y Gales, Starmer llegó al liderazgo laborista en 2020 con la misión de reconstruir el partido tras la era de Jeremy Corbyn. Durante su mandato impulsó un acercamiento con la Unión Europea tras el Brexit y respaldó iniciativas internacionales relacionadas con Ucrania.
No obstante, los malos resultados electorales recientes y el ascenso de Nigel Farage y su partido Reform UK terminaron debilitando su posición. Tras perder apoyo dentro y fuera del partido, Starmer abandona Downing Street dejando abierto un nuevo capítulo para el laborismo británico.
EFE