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La selección mexicana desató una auténtica fiesta nacional tras derrotar por 3-0 a República Checa y asegurar su clasificación a los dieciseisavos de final de la gran fiesta futbolera con paso perfecto. Ni la intensa lluvia ni la aplicación de la Ley Seca impidieron que más de 800 mil aficionados salieran a las calles de la Ciudad de México para seguir el encuentro en pantallas gigantes y celebrar la victoria.
La jefa de Gobierno de la capital, Clara Brugada, destacó la magnitud de los festejos y llamó a los asistentes a celebrar de manera responsable. Para el partido se habilitaron 48 espacios públicos con el objetivo de distribuir a los aficionados y evitar concentraciones excesivas en puntos emblemáticos como el Zócalo y el Ángel de la Independencia.
Miles de seguidores se reunieron sobre Paseo de la Reforma, donde fueron instaladas pantallas adicionales para seguir el encuentro. Aunque el primer tiempo terminó sin goles y una fuerte lluvia cayó durante la segunda mitad, la afición permaneció en las calles hasta el silbatazo final.
Con este resultado, el equipo dirigido por Javier Aguirre cerró la fase de grupos con tres victorias, nueve puntos y sin recibir goles, una actuación histórica en sus 18 participaciones mundialistas. Sudáfrica avanzó como segundo lugar del grupo, mientras que Corea del Sur y República Checa quedaron eliminados.
EFE