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Este jueves la Casa Blanca defendió la seguridad del nuevo avión presidencial donado por Catar después de que el presidente, Donald Trump, optó por abandonar Turquía a bordo de la antigua aeronave Boeing, una decisión que reavivó las dudas sobre el nuevo aparato.
El director de Comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, aseguró en un comunicado que el nuevo avión presidencial cumple con los más altos estándares de seguridad «que garantizan la protección del presidente y de su personal».
Tras participar en la cumbre de la OTAN en Turquía, país fronterizo con Irán, Trump abordó el antiguo Boeing que durante décadas funcionó como Air Force One para trasladarse a una base militar en el Reino Unido.
Fue ahí donde posteriormente cambió al nuevo avión presidencial, una maniobra que generó especulaciones sobre posibles preocupaciones de seguridad, especialmente en un contexto de creciente tensión entre Estados Unidos e Irán.
Cheung explicó que el cambio formó parte de las medidas de protección implementadas por el Gobierno estadounidense.
«Como ha señalado recientemente el presidente, hay muchos enemigos de Estados Unidos que lo tienen en la mira, y utilizamos todas las herramientas a nuestro alcance, incluidas maniobras de distracción y desvío, para hacer frente a esas amenazas», afirmó.
El Gobierno estadounidense retiró recientemente el Boeing que había servido como Air Force One desde la década de 1990 y lo reemplazó por un avión donado por la familia real de Catar.
La aeronave fue reacondicionada antes de entrar en servicio, un proceso que generó críticas de la oposición por su costo y por los posibles conflictos de interés derivados de aceptar una donación de un gobierno extranjero.