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El gobierno de Donald Trump ordenó al ICE la suspensión de controles en carretera tras la muerte de dos personas que fueron abatidos por agentes.
Según medios estadounidenses, la decisión proviene del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), responsable de ese cuerpo policial. El consejero de temas de inmigración, Tom Homan, matizó al Fox News que «será una pausa corta» mientras reiteraba su confianza en la capacidad de los agentes del ICE.
La medida fue anunciada tras la muerte del colombiano Joan Sebastian Durán Guerrero de 26 años en el estado de Maine, cuando se encontraba a bordo de su coche. El joven padre de familia trabajaba como repartidor y vivía con su esposa y su hija de tres años, según asociaciones de defensa de los derechos de los migrantes.
Un portavoz de ICE explicó que «el vehículo intentó huir del lugar» y que el agente había hecho uso de su arma «por temor por la seguridad del público».
El caso provocó manifestaciones en Scarborough, localidad cercana a Biddeford, donde decenas de personas se congregaron frente a un centro de detención del ICE con pancartas que exigían el fin de la violencia durante los operativos migratorios.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, calificó la muerte de Durán Guerrero como un «asesinato» y pidió esclarecer lo ocurrido.
La suspensión de los retenes ocurre pocos días después de otro incidente en Houston, Texas, donde un ciudadano mexicano murió tras recibir disparos mientras conducía su camioneta rumbo al trabajo. En ese caso, el Departamento de Seguridad Nacional sostuvo que el conductor intentó evadir su detención, aunque testigos presentes contradijeron esa versión.