Imagen vía EFE
El presidente argentino, Javier Milei, decretó una prohibición de entrada a extranjeros que expresen odio a Argentina.
Aunque la medida debe ser revisada aún por el Congreso, el mandatario modificó por decreto la Ley de Migraciones para prohibir el ingreso o expulsar a extranjeros que expresen mensajes de odio al país, una propuesta que abre las puertas a la discrecionalidad, según expertos.
La medida, publicada durante la noche del miércoles, también contempla la cancelación de la residencia de extranjeros que incurran en las conductas contempladas en la nueva normativa.
El decreto establece que las sanciones podrán aplicarse a quienes hayan «dirigido mensajes de odio en forma oral o escrita, o incitado a la violencia contra el pueblo argentino en su conjunto, o contra algún ciudadano argentino, motivado en la nacionalidad de este último».
También incluye a quienes hayan realizado o participado en actos de ultraje a símbolos patrios nacionales, así como a quienes hayan incitado a otras personas a cometer alguna de estas acciones.
Sin embargo, la medida ha generado cuestionamientos entre especialistas debido a la falta de una definición precisa sobre qué constituye un discurso de odio y bajo qué criterios las autoridades determinarán quién puede ser sancionado.
La oposición ya expresó su rechazo. Leonel Chiarella, dirigente de la Unión Cívica Radical (UCR), calificó el decreto como inconstitucional y pidió al Congreso rechazarlo.
Por su parte, el diputado peronista Agustín Rossi acusó a Milei de profundizar sus políticas contra los migrantes y comparó la iniciativa con las medidas impulsadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en materia migratoria.
La nueva normativa abre un debate sobre los límites de la política migratoria argentina y la posibilidad de que expresiones consideradas ofensivas hacia el país puedan convertirse en motivo para negar el ingreso o cancelar la residencia de extranjeros.