Imagen vía captura X NASA
Los astronautas de la misión Artemis II oficialmente han regresado a la Tierra. La nave espacial Orion acaba de tocar el océano Pacífico mientras los paracaídas descendían suavemente para un aterrizaje tranquilo en el agua.
Sin embargo, aunque el aterrizaje fue tranquilo, el proceso para rescatar a la tripulación no es inmediato. De acuerdo con la NASA, pueden pasar hasta dos horas antes de que los astronautas sean trasladados al buque de recuperación, el USS John P. Murtha.
La razón es simple: la seguridad es prioridad. Dentro de la cápsula, los astronautas deben apagar los sistemas de Orion y prepararse para la apertura de la escotilla. Mientras tanto, en el exterior, equipos de buzos realizan inspecciones clave para garantizar que no haya sustancias peligrosas como combustibles hiperbólicos o amoníaco en el entorno.
Una vez que el área es segura, los buzos abren la escotilla y el equipo médico entra a la cápsula para evaluar a la tripulación. Los astronautas son evacuados uno por uno, siguiendo un protocolo que prioriza la salud de cada integrante. El orden previsto incluye a Christina Koch, Victor Glover, Jeremy Hansen y Reid Wiseman.
Posteriormente, los tripulantes son trasladados a una balsa especial acoplada a la nave, conocida como “pórtico delantero”, para luego ser evacuados en helicóptero rumbo al buque militar.
Aunque la extracción puede tomar entre 30 y 45 minutos en condiciones ideales, todo el proceso se realiza con extrema cautela. Como señalan los controladores de vuelo, cada paso es metódico y cuidadosamente ejecutado para asegurar que los astronautas regresen sanos y salvos tras su paso por el espacio.