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Al menos 33 personas, entre ellas cinco niños, murieron este martes tras una nueva oleada de bombardeos de Estados Unidos e Israel contra distintas regiones de Irán. Los ataques impactaron principalmente zonas habitadas. En la provincia de Alborz, cercana a Teherán, fallecieron 18 personas, incluidos dos menores, mientras que en Shahriar se reportaron nueve muertos más. En el condado de Pardis, al noreste de la capital, otras seis personas —tres de ellas niños— perdieron la vida.
Las autoridades locales denunciaron que los ataques alcanzaron viviendas, mientras equipos de rescate continúan buscando posibles sobrevivientes entre los escombros. Aunque el Gobierno iraní no ha actualizado cifras oficiales recientes, organizaciones independientes estiman miles de víctimas desde el inicio del conflicto.
Escalada y resistencia interna
Ante la amenaza del presidente Donald Trump de atacar infraestructuras clave, el Gobierno iraní llamó a la población a proteger instalaciones estratégicas. Jóvenes, artistas y deportistas comenzaron a formar cadenas humanas alrededor de centrales eléctricas y puentes como símbolo de resistencia.
Figuras culturales incluso han permanecido en estos puntos para evitar posibles bombardeos, en medio de un clima de alta tensión.
Mientras se acerca el ultimátum estadounidense, Irán presentó una propuesta para poner fin a la guerra, que incluye el cese de hostilidades y garantías de tránsito marítimo. Sin embargo, Washington considera que la oferta aún no es suficiente.
EFE