Imagen vía EFE
Tras el anuncio de aranceles del 25% al sector automotriz, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, calificó como un “ataque directo” por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump y advirtió que su gobierno responderá de manera unificada y no descarta tomar medidas no arancelarias en represalia.
“Estos gravámenes dañarán la economía canadiense, pero no nos quedaremos de brazos cruzados”, afirmó Carney en una conferencia de prensa en Ottawa el 23 de marzo de 2025. Añadió que convocará a su gabinete para discutir opciones y evaluar la magnitud del impacto, ya que hasta el momento no ha recibido el decreto firmado por Trump.
Impacto en la industria automotriz
Las empresas del sector han alertado que la aplicación de estos aranceles del 25 % podría desatar una crisis de gran magnitud, forzando el cierre de múltiples plantas en Canadá en cuestión de semanas.
Carney subrayó que la industria automotriz de ambos países está altamente integrada, con componentes que cruzan la frontera varias veces antes de ensamblar un vehículo completo. Esto significa que los aranceles podrían aplicarse de manera consecutiva, aumentando los costos de producción y afectando la competitividad.
“Necesitamos producir más de estos vehículos y más de cada componente aquí en Canadá”, enfatizó el primer ministro, sugiriendo que su gobierno podría implementar incentivos para fortalecer la manufactura nacional y reducir la dependencia de importaciones estadounidenses.
Reacción de la Unión Europea
La medida también generó preocupación en Europa. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lamentó profundamente la decisión de Trump y aseguró que la UE evaluará la situación para tomar las medidas adecuadas.
“Seguiremos buscando soluciones negociadas, protegiendo al mismo tiempo nuestros intereses económicos”, declaró Von der Leyen en un comunicado.
Bruselas analizará el impacto de estos aranceles y otras posibles restricciones comerciales que Washington podría anunciar en los próximos días. La UE ha reiterado su disposición a evitar una guerra comercial, pero no descarta tomar represalias si sus industrias se ven afectadas.
Expertos advierten que estas medidas podrían generar un efecto adverso para la economía de Estados Unidos y la economía global, además de dañar las relaciones comerciales con sus aliados más cercanos. Mientras tanto, Canadá y la UE analizan sus próximos pasos, en lo que podría convertirse en una nueva disputa comercial de alto impacto.