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La comparecencia de la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes se convirtió este miércoles en una sesión tensa y confrontativa, marcada por críticas tanto de legisladores demócratas como republicanos por su gestión de los archivos relacionados con el caso Jeffrey Epstein.
Bondi, duramente cuestionada por presuntamente obstaculizar la publicación completa de los documentos, protagonizó varios enfrentamientos verbales. Uno de los momentos más álgidos ocurrió durante el interrogatorio del demócrata Ted Lieu, quien proyectó un video con imágenes antiguas del presidente Donald Trump junto a Epstein y preguntó si en alguna de esas reuniones hubo menores de edad.
“Esto es ridículo”, respondió Bondi, quien añadió que “no existe ninguna prueba de que Donald Trump haya cometido algún delito”. El intercambio escaló cuando Lieu cerró su intervención acusando a la fiscal general de “mentir bajo juramento”.
Aunque el choque con los demócratas era previsible, la audiencia también evidenció fracturas dentro del Partido Republicano. El congresista Thomas Massie, uno de los principales impulsores de la ley que obliga al Departamento de Justicia a divulgar los archivos de Epstein, criticó duramente a Bondi por la divulgación involuntaria de identidades de víctimas y por la supuesta ocultación de nombres de posibles cómplices.
“¿Quién es responsable de este fracaso masivo?”, cuestionó Massie. Bondi respondió con un ataque directo, calificándolo de “político fracasado”.
Uno de los momentos más emotivos de la sesión ocurrió cuando una decena de víctimas de Epstein asistieron a la audiencia. La congresista demócrata Pramila Jayapal pidió a Bondi que se dirigiera directamente a ellas para ofrecer una disculpa, solicitud que la fiscal general rechazó.
El intercambio derivó en gritos, con Bondi acusando a Jayapal de montar un “teatro político”. Jayapal pidió entonces a las víctimas presentes que levantaran la mano si aún no habían sido contactadas por el Departamento de Justicia, y todas lo hicieron.
La audiencia concluyó sin acuerdos y dejó en evidencia la creciente presión política sobre el Gobierno de Trump en torno a la gestión del caso Epstein.