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El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos podría enfrentar un cierre a partir del viernes si el Congreso no logra destrabar su financiamiento, en medio de un enfrentamiento entre demócratas y republicanos que pone en riesgo la continuidad de los operativos migratorios.
Los demócratas condicionan su apoyo a mayores controles sobre el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), tras redadas impulsadas por el presidente Donald Trump que han generado polémica, incluida la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en Mineápolis. Exigen prohibir entradas a domicilios sin orden judicial, impedir el uso de máscaras por agentes, implementar cámaras corporales y frenar el perfilamiento racial y los arrestos en lugares sensibles.
Aunque los republicanos tienen mayoría en ambas cámaras, necesitan 60 votos en el Senado y solo cuentan con 53. Además, enfrentan divisiones internas: mientras el presidente de la Cámara, Mike Johnson, respalda un presupuesto anual, el líder republicano en el Senado, John Thune, impulsa una medida provisional.
Un eventual cierre no detendría por completo al ICE, que dispone de un fondo adicional de 75.000 millones de dólares aprobado el año pasado. Servicios esenciales del DHS continuarían operando hasta que se alcance un acuerdo.
EFE