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Estados Unidos pidió este miércoles ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) la “liberación incondicional” de los cerca de 1.000 presos políticos que, según sus cálculos, permanecen detenidos en Venezuela. Durante una sesión convocada para abordar este tema, el embajador estadounidense Leandro Rizzuto afirmó que esas personas se encuentran “injustamente detenidas” y subrayó que atender las detenciones políticas será clave para la recuperación, la reconciliación y la estabilidad del país.
Rizzuto advirtió además que quienes participen en violaciones a los derechos humanos y abusos de poder deberán rendir cuentas, y reiteró el respaldo de Washington al pueblo venezolano y a las instituciones regionales que defienden la democracia y el Estado de derecho.
Previamente, la relatora para Venezuela de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Gloria Monique de Mees, señaló que solo se han liberado 143 presos políticos, y no los 406 que afirma el Gobierno interino de Delcy Rodríguez. Insistió en la necesidad de transparencia y en la urgencia de permitir visitas al país, recordando que la última misión de la CIDH ocurrió en 2002.
Otros países de la OEA condenaron la existencia de presos políticos y expresaron su disposición a colaborar para su liberación. Venezuela no participó en la sesión, aunque sigue siendo Estado miembro del organismo en términos legales.
EFE