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Tras una investigación del Departamento de Comercio, el presidente Donald Trump aplazó los nuevos aranceles a las importaciones de aviones comerciales y sus componentes
La investigación concluyó que las acciones de algunos países extranjeros continúan perjudicando a la industria aeronáutica estadounidense y que el país mantiene una elevada dependencia de las cadenas de suministro internacionales.
Sin embargo, el secretario de Comercio recomendó posponer la imposición de nuevos gravámenes mientras continúan las negociaciones con los principales socios comerciales.
«El secretario de Comercio también recomendó que no se impusieran aranceles de inmediato» para enfrentar los posibles riesgos para la seguridad nacional derivados de las importaciones de aeronaves comerciales, motores y piezas relacionadas, señala el documento.
La investigación fue realizada bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión del Comercio de 1962, la misma disposición legal que la administración Trump ha utilizado para imponer aranceles a sectores como el acero, el aluminio y los automóviles.
Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump ha impulsado una política comercial basada en la aplicación de gravámenes a diversos productos importados. Aunque parte de los aranceles generales fueron anulados posteriormente por la Corte Suprema, varias tarifas dirigidas a sectores específicos permanecen vigentes.
Uno de los fabricantes afectados por esta política fue la empresa brasileña Embraer, que inicialmente enfrentó aranceles estadounidenses. No obstante, Washington suspendió esas tarifas en julio de 2025.
Por ahora, la administración estadounidense buscará negociar con sus socios comerciales mecanismos para ajustar los niveles de importación y evitar que representen un riesgo para la seguridad nacional.
Aun así, la proclamación presidencial deja abierta la posibilidad de que en el futuro se adopten nuevas medidas arancelarias si el Gobierno considera que persisten las amenazas para la industria aeronáutica del país.