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El Gobierno de negó este viernes que exista presión federal para cerrar el polémico centro migratorio conocido como , instalado en los humedales de los Everglades y señalado por denuncias ambientales y condiciones insalubres.
El Departamento de Seguridad Nacional aseguró que es “falso” que haya exigido a cesar operaciones en la instalación, luego de que revelara conversaciones preliminares sobre un posible cierre debido a sus altos costos operativos.
El gobernador Ron DeSantis afirmó que el centro siempre fue concebido como una medida temporal mientras el Gobierno federal ampliaba su capacidad migratoria. También defendió el proyecto y aseguró que alrededor de 22 mil personas en situación irregular fueron puestas en proceso de deportación gracias a la apertura del complejo.
DeSantis sostuvo que muchas de esas personas habrían sido liberadas nuevamente en las comunidades si el centro no hubiera comenzado a operar. Sin embargo, el reporte del NYT señala que Florida gasta más de un millón de dólares diarios para mantener la instalación y aún espera reembolsos federales millonarios.
Desde su inauguración en 2025 por el presidente , el centro ha enfrentado críticas por supuestas condiciones infrahumanas y daños ecológicos en los Everglades.
EFE