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Estados Unidos propone recortes históricos al uso del agua del río Colorado a los estados de California, Nevada y Arizona para lidiar con la escasez del líquido del que dependen 40 millones de habitantes en el país y al menos dos estados de México.
La Oficina de Reclamación de Estados Unidos, dependencia del Departamento del Interior, presentó una propuesta para modificar la gestión de los embalses de Glen Canyon y Hoover, que alimentan los lagos Powell y Mead, respectivamente.
El plan contempla reducir hasta 3 mil 700 millones de metros cúbicos de agua al año para los tres estados de la cuenca baja. La cantidad representa hasta 40% de sus asignaciones conjuntas y afectaría principalmente a comunidades agrícolas que dependen del suministro del río.
Por ahora, la propuesta no contempla recortes para Colorado, Utah, Nuevo México y Wyoming, estados ubicados en la cuenca alta del río Colorado.
El sistema proporciona agua y electricidad a más de 40 millones de personas en el oeste de Estados Unidos. Sin embargo, los lagos Mead y Powell han registrado niveles históricamente bajos debido a una sequía agravada por el cambio climático.
Al 12 de julio, el lago Mead, ubicado entre Arizona y Nevada, se encontraba al 27% de su capacidad, mientras que el lago Powell, entre Utah y Arizona, estaba al 24%, según datos de la Oficina de Reclamación.
La situación ha provocado durante años una disputa entre los siete estados que dependen del río (California, Arizona, Colorado, Nevada, Nuevo México, Utah y Wyoming) además de diversos pueblos indígenas, que buscan establecer cómo repartir los recortes y evitar que los embalses alcancen niveles peligrosamente bajos.
El secretario del Interior, Doug Burgum, aseguró que la propuesta busca garantizar que el sistema del río Colorado siga siendo “confiable y resiliente” para las comunidades y las industrias que dependen de sus aguas.
Burgum también señaló que el plan ofrece flexibilidad para responder a los cambios en las condiciones hidrológicas y permite que los estados continúen negociando soluciones de largo plazo.
La propuesta advierte que las condiciones de sequía registradas durante los últimos 25 años, así como la posibilidad de que continúe la escasez de precipitaciones, han complicado la elaboración de nuevas reglas para administrar el río.
De acuerdo con el Gobierno estadounidense, el volumen de agua almacenado en el lago Powell no había sido tan bajo desde antes de que comenzara a llenarse el embalse de Glen Canyon en 1963. Además, desde el año 2000, el consumo de agua ha superado en la mayoría de los años el caudal que ingresa al sistema.
El plan presentado por la Casa Blanca no incluye el agua destinada a México, cuyo suministro del río Colorado continúa siendo negociado directamente entre el Gobierno mexicano y el estadounidense.
La propuesta representa un nuevo intento por enfrentar una crisis hídrica que amenaza a uno de los principales sistemas de abastecimiento de agua y generación eléctrica del oeste de Estados Unidos.