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El Gobierno del presidente Trump ordenó el retiro de una bandera LGTB que ondeaba en el Monumento Nacional de Stonewall, en Nueva York, un sitio emblemático del movimiento moderno por los derechos de la diversidad sexual. La medida se tomó tras un memorando emitido en enero por el Departamento del Interior, en el que se establece que el Servicio de Parques Nacionales solo puede izar banderas expresamente autorizadas por el Congreso.
Entre los estandartes permitidos se encuentran la bandera estadounidense, la del propio Departamento del Interior y la POW/MIA, que honra a prisioneros de guerra y soldados desaparecidos. La decisión generó reacciones inmediatas. Stacy Lentz, copropietaria del histórico bar Stonewall Inn, señaló que la bandera representa más que un símbolo y es una forma de reconocer una historia que no debe volver a ser invisibilizada.
El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, calificó la acción como “profundamente indignante” y exigió su reversión inmediata, al subrayar el valor histórico de Stonewall. En la misma línea, la presidenta del Concejo Municipal, Julie Menin, describió el lugar como “tierra sagrada” y acusó al Gobierno de intentar borrar deliberadamente su legado.
Stonewall es considerado la cuna del movimiento LGTBQ moderno, tras las protestas de 1969 que dieron origen al Día del Orgullo.
EFE