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A un año de su lanzamiento, la iniciativa de defensa antimisiles Golden Dome del presidente Donald Trump muestra escasos avances visibles y permanece estancada por disputas técnicas y debates sobre su componente espacial. El proyecto, establecido mediante una orden ejecutiva firmada el 27 de enero de 2025, fijó como meta desplegar un sistema nacional integral de defensa antimisiles para 2028, pero aún no ha logrado ejecutar gran parte de los 25.000 millones de dólares asignados el verano pasado.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses, el trabajo para definir la arquitectura del sistema continúa, especialmente en lo relativo a los elementos espaciales, lo que ha retrasado la liberación de fondos. Aunque el dinero está disponible, la ejecución a gran escala no ha comenzado mientras se toman decisiones clave, muchas de ellas clasificadas.
Golden Dome contempla reforzar defensas terrestres existentes y sumar capacidades espaciales experimentales, como redes satelitales avanzadas y posibles armamentos en órbita, lo que ha generado controversia por el uso de tecnologías antisatélite. Hasta ahora, solo se han otorgado unos pocos contratos de bajo monto para prototipos, considerados pasos iniciales de un programa que Trump estima costará 175.000 millones de dólares.
Expertos advierten que es poco probable que el sistema esté plenamente operativo en 2028 y que su desarrollo se extenderá más allá de esa fecha.