Imagen vía web Gobierno de Oaxaca
La Guelaguetza, también conocida como Los Lunes del Cerro, es una de las celebraciones culturales más importantes de México y el máximo encuentro de las tradiciones de Oaxaca. Año con año, representantes de las siete regiones del estado ofrecen un espectáculo de música, danza y folclor que refleja la riqueza cultural oaxaqueña.
En esta festividad participan delegaciones de Los Valles Centrales, la Sierra Juárez, La Cañada, Tuxtepec, La Mixteca, La Costa y el Istmo de Tehuantepec, quienes presentan bailes, sones, cantos y vestimentas típicas como una muestra de identidad, orgullo y reciprocidad.
La celebración tiene como sede el Auditorio Guelaguetza, ubicado en el Cerro del Fortín de la ciudad de Oaxaca. El recinto fue inaugurado en 1974 y, aunque durante años fue conocido simplemente como el auditorio del Cerro del Fortín o de la Azucena, en 1999 recibió oficialmente el nombre de Auditorio Guelaguetza.
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Previo a la máxima fiesta se presenta el espectáculo Bani Stui Gulal, expresión zapoteca que significa «repetición de lo antiguo» y recorre la historia de Oaxaca a través de cuatro etapas: la época prehispánica, la colonia, el México independiente y la época contemporánea, mostrando la evolución de las tradiciones del estado mediante danzas, música y coloridos vestuarios.
El origen de la Guelaguetza se remonta a la época prehispánica, cuando los pueblos zapotecas realizaban ceremonias en honor a sus deidades, especialmente a Centeótl, diosa del maíz tierno. Con la llegada de la colonia, estas celebraciones incorporaron elementos religiosos y populares que dieron forma a la festividad que hoy se conoce.
De acuerdo con el Gobierno de Oaxaca, el término Guelaguetza proviene del vocablo zapoteco «guendalezaa», que significa «ofrenda, presente o cumplimiento», reflejando el espíritu de solidaridad, cooperación y unión que caracteriza a esta celebración.
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Con una capacidad para cerca de 12 mil asistentes, el Auditorio Guelaguetza recibe cada año a miles de visitantes nacionales y extranjeros que disfrutan de una de las expresiones culturales más representativas de México, donde la música, la danza y las tradiciones mantienen viva la identidad del pueblo oaxaqueño.