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El Concejo Municipal de Houston aprobó este miércoles una orden para reducir la colaboración entre la policía local y el ICE, lo que marca un paso más en la defensa de los migrantes en la ciudad más grande de Texas y la cuarta más poblada del país.
Con doce votos a favor y cinco en contra, los concejales prohibieron a los agentes del Departamento de Policía de Houston detener a personas o prolongar las paradas de tráfico debido a órdenes de detención civil en materia de inmigración y exige al Ayuntamiento de Houston informar periódicamente sobre la aplicación local de las leyes de inmigración.
La concejal Alejandra Salinas, impulsora de la iniciativa, aseguró que se trata de “un paso positivo” para la ciudad y adelantó que buscarán reducir la cooperación con ICE “al mínimo indispensable” permitido por la ley estatal.
Esta decisión representa un nuevo choque con la política migratoria impulsada por el presidente Donald Trump, cuya administración ha promovido una mayor coordinación entre agencias federales y policías locales para reforzar el control migratorio.
Sin embargo, no todos están de acuerdo. El Sindicato de Agentes de Policía de Houston expresó su rechazo, alineándose con la postura federal que busca una colaboración total en materia migratoria.
Houston se suma así a ciudades como Los Ángeles, que desde hace décadas han limitado la cooperación con autoridades migratorias bajo el argumento de que estas políticas fomentan la confianza de las comunidades inmigrantes y aumentan la denuncia de delitos.
La medida refuerza el debate nacional sobre el papel de las ciudades en la política migratoria de Estados Unidos, en medio de un contexto cada vez más polarizado.
EFE